Estoy embarazada: ¿puedo ir al dentista? Qué se puede tratar y qué conviene esperar

Hay una escena que se repite mucho: dos rayas en el test, una lista mental de todo lo que a partir de ahora hay que hacer distinto y, en algún punto de esa lista, la revisión dental que estaba pendiente. La mayoría la cancela por precaución. Y la duda de si se puede ir al dentista embarazada se resuelve casi siempre sola, aplazándolo todo nueve meses por si acaso.

Esa decisión, tomada con la mejor intención, suele salir cara. La recomendación clínica va exactamente en sentido contrario: el embarazo es uno de los periodos en los que más conviene tener la boca vigilada. Los cambios hormonales, las náuseas, el picoteo y la fatiga hacen que las encías y el esmalte se vuelvan más vulnerables justo cuando menos se les está prestando atención. Una gingivitis que empieza en el primer trimestre puede convertirse en un problema real en el tercero, cuando estar mucho rato tumbada en el sillón ya resulta incómodo.

En la Clínica Dental Dr. Ricardo Sánchez, en Campanar (clinicaricardosanchez.com), atendemos cada mes a pacientes que llegan con la misma pregunta y con miedo a que cualquier cosa que se haga pueda afectar al bebé. En este artículo te contamos qué se puede tratar con total seguridad, qué es mejor posponer, cuál es el mejor momento del embarazo para acudir y cómo cuidarte en casa estos meses.

¿Se puede ir al dentista durante el embarazo?

Sí, y no solo se puede: se recomienda. Las principales sociedades de odontología y de ginecología coinciden en que las revisiones y los tratamientos dentales necesarios no deben aplazarse por estar embarazada. Lo que cambia no es si se trata, sino cómo y cuándo se trata.

Lo único imprescindible es que en la clínica lo sepamos desde el primer minuto. Al pedir cita conviene indicar que estás embarazada y de cuántas semanas, si el embarazo es de riesgo, qué medicación estás tomando y si tu ginecólogo te ha dado alguna indicación concreta. Con esa información se adapta todo lo demás: la duración de la sesión, la postura en el sillón, el tipo de anestesia y el orden en que se hacen las cosas.

Por qué el embarazo cambia tanto tu boca

No es una impresión tuya: la boca cambia de verdad durante estos meses, y por motivos muy concretos.

La gingivitis del embarazo

Es la alteración más frecuente y afecta a una parte muy grande de las embarazadas. El aumento de estrógenos y progesterona hace que la encía responda de forma exagerada a la placa bacteriana: se inflama, se pone más roja, se hincha y sangra al cepillarse o al usar la seda, incluso manteniendo la misma higiene de siempre.

El problema es lo que suele venir después de ese sangrado. Mucha gente deja de cepillar la zona precisamente porque sangra, se acumula más placa y la inflamación va a más. Si no se corta a tiempo, esa inflamación puede evolucionar hacia una enfermedad periodontal, que sí afecta al hueso que sujeta los dientes y que además se ha relacionado con partos prematuros y bajo peso al nacer. Por eso la limpieza dental profesional es probablemente la cita más útil que puedes reservar durante el embarazo.

El esmalte y las náuseas

Los vómitos de las primeras semanas llevan ácido del estómago a la boca, y ese ácido reblandece el esmalte de la cara interna de los dientes. Si te cepillas inmediatamente después de vomitar, el cepillo arrastra ese esmalte ablandado y el desgaste se acelera. Es una de las causas silenciosas de que aparezca sensibilidad dental durante el embarazo.

Lo correcto es enjuagarse con agua o con un colutorio con flúor, esperar unos treinta minutos y cepillarse después.

El mito del diente por hijo

La idea de que cada embarazo cuesta un diente porque el bebé roba calcio de la madre no tiene base científica. El calcio del bebé sale del hueso materno, no del esmalte, que es un tejido que no se remineraliza desde dentro. Si durante el embarazo aparecen más caries no es por el bebé: es por el picoteo más frecuente, los antojos dulces, los vómitos y la higiene que se resiente cuando el cansancio manda.

El mejor momento: el segundo trimestre

Si el tratamiento se puede planificar y no es urgente, la ventana ideal es el segundo trimestre, entre las semanas 14 y 27 aproximadamente.

  • Primer trimestre: es cuando se forman los órganos del bebé y cuando las náuseas están en su punto más alto. Se hacen revisiones, higienes suaves y todo lo urgente, pero lo programable se deja para más adelante.
  • Segundo trimestre: las molestias han bajado, el embarazo está estabilizado y estar sentada un rato sigue siendo cómodo. Es el mejor momento para empastes, higienes y cualquier tratamiento pendiente.
  • Tercer trimestre: se puede tratar, pero las sesiones se acortan y se evita estar mucho tiempo boca arriba, porque el útero puede comprimir la vena cava y provocar mareo. Se trabaja algo incorporada y ligeramente girada hacia la izquierda.

Qué tratamientos dentales son seguros estando embarazada

Esta es la parte que más tranquiliza a las pacientes, porque la lista de lo que se puede hacer es mucho más larga de lo que la mayoría imagina.

Revisiones y limpiezas

Totalmente seguras y especialmente recomendables. Muchas embarazadas necesitan una segunda higiene a mitad de embarazo aunque se hubieran hecho una poco antes, precisamente por la respuesta exagerada de la encía.

Empastes y anestesia local

Los empastes se pueden hacer sin problema. La anestesia local que se usa en odontología es compatible con el embarazo: actúa en una zona muy concreta y apenas pasa a la circulación general. De hecho, evitar la anestesia es peor idea que ponerla, porque el dolor y el estrés durante el tratamiento sí afectan a la madre y al bebé.

Radiografías dentales

Una radiografía dental digital emite una dosis mínima, dirigida a la boca y muy lejos del abdomen. Con delantal plomado y collarín tiroideo se considera segura cuando es necesaria para diagnosticar. Aun así, si puede esperar sin riesgo, se espera.

Urgencias, infecciones y endodoncias

Aquí no hay debate: una infección dental no se aplaza. Un flemón o una pulpa infectada suponen mucho más riesgo para el embarazo que el tratamiento en sí. Si el diagnóstico indica que hay que hacer una endodoncia para salvar el diente, se hace, preferiblemente en el segundo trimestre, y se elige un antibiótico y un analgésico compatibles con el embarazo. Nunca te automediques: hay analgésicos de uso habitual que están desaconsejados a partir de determinada semana.

Qué conviene dejar para después del parto

Se posponen básicamente los tratamientos que no son necesarios para tu salud y que pueden esperar sin consecuencias:

  • El blanqueamiento dental y otros tratamientos puramente estéticos, por falta de estudios que avalen su uso en el embarazo.
  • Las cirugías complejas y la colocación de implantes, salvo que exista un motivo clínico que no admita demora.
  • Las revisiones largas de ortodoncia que impliquen radiografías extensas y sesiones prolongadas, aunque llevar los alineadores o los brackets ya puestos no supone ningún problema.

Cómo cuidar tu boca en casa estos meses

  • Cepíllate tres veces al día con pasta con flúor y un cepillo suave, sobre todo el borde de la encía, aunque sangre. El sangrado baja precisamente cuando la zona se limpia bien.
  • No abandones la seda o los cepillos interproximales. La inflamación empieza entre los dientes, donde el cepillo no llega.
  • Después de vomitar, agua primero y cepillo media hora después.
  • Vigila el picoteo. No es la cantidad de azúcar lo que más daña, es la frecuencia: cinco pequeños asaltos a la despensa hacen más daño que un postre.
  • Si el cepillado te da arcadas, prueba con un cabezal más pequeño, pasta sin sabor fuerte y cepillarte en otro momento del día.

Y después del parto

La lactancia no impide ningún tratamiento dental habitual, incluida la anestesia local. Conviene hacer una revisión en los meses posteriores para comprobar cómo han quedado las encías y tratar lo que se aplazó. Y es buen momento para pensar en la boca del bebé: la primera visita se recomienda antes de lo que cree la mayoría de padres, como explicamos en esta guía sobre la primera visita del niño al dentista.

En resumen

Ir al dentista durante el embarazo no es un riesgo que haya que asumir, es una parte más del cuidado de estos meses. Lo único que cambia es la planificación: avisar siempre, priorizar el segundo trimestre para lo programable, no aplazar nunca una infección y dejar la estética para después. Si además el miedo a la consulta es lo que te está frenando, hay formas concretas de manejarlo que contamos en este artículo sobre el miedo al dentista.

En la Clínica Dental Dr. Ricardo Sánchez, en Campanar, adaptamos la revisión y el tratamiento a tu semana de embarazo, con sesiones cortas y en coordinación con las indicaciones de tu ginecólogo. Si estás embarazada o buscándolo, pide tu cita con nosotros y revisamos tus encías antes de que den la lata.

Llamar Reservar cita