Muelas del juicio: cuándo hay que quitarlas y cuándo se pueden dejar en paz

Suele empezar igual: una molestia al fondo de la boca, detrás de la última muela, que va y viene. Unos días la encía está inflamada y duele al masticar, y a la semana siguiente desaparece como si nada. Y como desaparece, se aplaza la visita. Hasta que un día no desaparece: la zona se hincha, cuesta abrir la boca del todo y el dolor llega hasta el oído. Bienvenido al momento en el que casi todo el mundo conoce de verdad sus muelas del juicio.

La pregunta que trae a la mayoría de pacientes a consulta no es qué son, sino otra mucho más práctica: ¿hay que quitarlas siempre o se pueden dejar? La respuesta corta es que no, no siempre hay que extraerlas. La larga es que depende de cómo hayan salido, del espacio que tengan y de los problemas que estén causando, y eso solo se puede saber con una revisión y una radiografía. En la Clínica Dental Dr. Ricardo Sánchez, en Campanar (clinicaricardosanchez.com), vemos cada semana los dos escenarios: cordales que llevan décadas sin molestar y no hay que tocar, y muelas incluidas que estaban dañando en silencio a la pieza de al lado.

¿Qué son las muelas del juicio y por qué dan tantos problemas?

Las muelas del juicio, cordales o terceros molares son las últimas piezas en aparecer, normalmente entre los 17 y los 25 años. El problema es que llegan tarde a una boca donde ya no suele quedar sitio. Nuestra mandíbula actual es más pequeña que la de nuestros antepasados, pero seguimos teniendo programadas cuatro muelas más que muchas veces no caben.

Cuando no hay espacio, la muela del juicio hace lo que puede:

  • Sale solo a medias, dejando un trozo de encía por encima donde se acumulan restos de comida y bacterias.
  • Sale torcida, empujando o rozando la muela de al lado.
  • Se queda incluida, es decir, atrapada dentro del hueso o bajo la encía, a veces en posición horizontal.

Cualquiera de estas tres situaciones puede pasar desapercibida durante años. Por eso la radiografía panorámica es tan importante: permite ver la posición real de los cordales antes de que den síntomas.

Señales de que tus muelas del juicio están dando guerra

Hay síntomas que conviene no dejar pasar, porque indican que la muela ya está causando un problema activo:

  • Dolor e inflamación de la encía detrás de la última muela, sobre todo si aparece por brotes.
  • Dificultad para abrir la boca o dolor al masticar en esa zona.
  • Mal sabor o mal olor persistente al fondo de la boca, por la comida que queda atrapada bajo la encía.
  • Dolor que se irradia al oído, la garganta o la mandíbula del mismo lado.
  • Presión o apiñamiento en los dientes de delante, que notas que se van moviendo.

La pericoronaritis: el aviso más frecuente

El cuadro típico de una muela del juicio que ha salido a medias se llama pericoronaritis: la encía que cubre parcialmente la muela se infecta e inflama. Duele, a veces da fiebre y suele repetirse. Un primer episodio se puede tratar con limpieza de la zona y, si hace falta, antibiótico. Pero cuando la pericoronaritis se repite, es una señal clara de que esa muela no va a terminar de salir bien y la extracción pasa a ser la opción sensata.

Un matiz importante: no todo dolor al fondo de la boca es del cordal. Una caries profunda en la muela de al lado puede dar un dolor muy parecido y necesitar otro tratamiento, como una endodoncia para salvar la pieza afectada. Por eso el diagnóstico siempre empieza por explorar y hacer una radiografía, no por dar nada por supuesto.

¿Hay que quitarlas siempre? Cuándo sí y cuándo no

La extracción de las muelas del juicio no es automática. Estos son los criterios que usamos en consulta:

Cuándo conviene extraerlas

  • Cuando provocan infecciones de repetición (pericoronaritis que vuelve una y otra vez).
  • Cuando están dañando a la muela vecina: caries en la cara que no se puede limpiar, reabsorción de la raíz o pérdida de hueso entre ambas.
  • Cuando han salido torcidas y no participan en la masticación, pero sí acumulan placa imposible de limpiar.
  • Cuando hay quistes o lesiones asociados a una muela incluida, visibles en la radiografía.
  • Antes de una ortodoncia, si el ortodoncista prevé que van a interferir en el resultado.

Cuándo se pueden dejar

  • Si han salido completamente y en buena posición, muerden con su antagonista y se pueden cepillar bien.
  • Si están totalmente incluidas, sin síntomas, sin quistes y sin contacto peligroso con la muela vecina o con el nervio. En estos casos se vigilan con revisiones periódicas, sin tocarlas.

La clave está en esa vigilancia. Una muela del juicio sana se puede quedar, pero como es la zona más difícil de cepillar de toda la boca, agradece un control profesional regular: las revisiones y la limpieza dental periódica son las que detectan a tiempo una caries o una encía que empieza a inflamarse ahí atrás.

Cómo es la extracción de una muela del juicio paso a paso

La fama de la extracción de cordales es bastante peor que la realidad actual. Así es el proceso habitual:

  • Estudio previo: exploración y radiografía panorámica (y, en muelas incluidas cercanas al nervio, un escáner 3D) para planificar la intervención.
  • Anestesia local: la zona queda completamente dormida. Durante la extracción se nota presión, no dolor.
  • Extracción: si la muela ha salido, el procedimiento es similar al de cualquier otra pieza y dura pocos minutos. Si está incluida, se realiza una pequeña cirugía: se abre la encía, a veces se divide la muela en fragmentos para retirarla con menos trauma, y se sutura.
  • Instrucciones y revisión: sales con las pautas por escrito y una cita de control para retirar los puntos, normalmente a la semana.

En total, la cita suele durar entre 30 y 60 minutos según la complejidad. Y si la sola idea te pone en tensión, dilo sin apuro: trabajamos a diario con pacientes a los que el miedo al dentista les ha hecho aplazar este tipo de tratamientos durante años, y hay formas concretas de hacer el proceso mucho más llevadero.

Recuperación: qué esperar los primeros días

El postoperatorio es la parte que más dudas genera y la que mejor va cuando se siguen las pautas:

  • Primeras 24 horas: algo de inflamación y molestia controlable con la medicación pautada. Frío local por fuera, dieta blanda y fría, y nada de enjuagues fuertes ni escupir, para no mover el coágulo.
  • Días 2 y 3: es el pico de la inflamación, sobre todo en muelas incluidas. Es normal y va bajando a partir de ahí.
  • Toda la semana: evita tabaco, alcohol y ejercicio intenso. Cepilla el resto de la boca con normalidad y la zona operada con suavidad.
  • Señal de alarma: si el dolor en vez de bajar aumenta con fuerza al tercer o cuarto día, llama a la clínica. Puede ser una alveolitis y tiene solución rápida en consulta.

La mayoría de pacientes hace vida prácticamente normal en dos o tres días si la muela había salido, y en unos cinco si era una extracción quirúrgica.

La decisión correcta empieza por una radiografía

Con las muelas del juicio, ni el «quítatelas todas por si acaso» ni el «si no duele, no toques» son buenos consejos universales. La decisión correcta se toma viendo tu caso: posición de las muelas, estado de las piezas vecinas y síntomas que hayas tenido. Y cuanto antes se valora, más sencilla es la solución, porque extraer un cordal a los 20 años es bastante más simple que hacerlo a los 45 con las raíces completamente formadas.

Si notas molestias al fondo de la boca, la encía se te inflama por temporadas o simplemente nunca te han valorado los cordales con una radiografía, pide tu cita en nuestra clínica de Campanar, en Valencia. Lo vemos, te enseñamos la radiografía y te decimos con claridad si tus muelas del juicio hay que quitarlas o se pueden quedar donde están.

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