Un día te miras al espejo, te levantas un poco el labio y algo no encaja: los dientes se ven más largos que antes. No han crecido. Lo que ha pasado es que la encía se ha ido desplazando hacia abajo y ha dejado al descubierto una parte del diente que antes estaba protegida. A veces se nota primero por un escaloncito más amarillento junto al borde de la encía, y otras porque el cepillo roza una zona que ahora da un pinchazo.
La retracción de encías, o recesión gingival, es una de las situaciones más frecuentes en consulta y también una de las que más tarde se detectan, porque durante mucho tiempo no duele. Se avanza en silencio, milímetro a milímetro, y cuando el paciente lo consulta suele ser por estética o por sensibilidad, no porque alguien le haya avisado antes. En la Clínica Dental Dr. Ricardo Sánchez, en Campanar (clinicaricardosanchez.com), es un motivo de visita habitual entre pacientes de 30 a 60 años que se cuidan la boca, a veces incluso demasiado.
En este artículo te contamos por qué bajan las encías, cómo saber si te está pasando, si es cierto que no vuelven a crecer y qué se puede hacer hoy para frenar el proceso o recuperar el tejido perdido.
¿Qué es exactamente la retracción de encías?
La encía sana rodea el cuello del diente como un collar ajustado y protege la raíz. Cuando ese tejido se desplaza hacia la raíz, hablamos de encías retraídas o recesión gingival. La consecuencia directa es que queda expuesta una parte del diente que no está cubierta por esmalte, sino por cemento radicular, un tejido mucho más blando, más poroso y bastante más vulnerable.
Por eso la retracción de la encía no es solo una cuestión estética. Una raíz al descubierto es una raíz que se desgasta con más facilidad, que puede desarrollar caries de forma más rápida y que transmite mucho antes los estímulos de frío o de dulce hacia el interior del diente. Y cuando la recesión va acompañada de pérdida de hueso, además, el diente pierde parte de su soporte real.
Por qué se retraen las encías
Rara vez hay una única causa. Lo habitual es una combinación de un tejido predispuesto y un factor que lo agrede de forma repetida.
Un cepillado demasiado fuerte
Es la causa que más sorprende a los pacientes. Cepillarse con un cepillo de filamentos duros, apretando mucho y con movimientos horizontales de sierra desgasta la encía y el cuello del diente. Suele verse en personas muy meticulosas con su higiene, con recesiones marcadas justo en los caninos y premolares del lado contrario a su mano dominante.
Enfermedad periodontal
La gingivitis y, sobre todo, la periodontitis destruyen los tejidos que sujetan el diente. Aquí la encía no baja por rozamiento, sino porque el hueso que tiene debajo se está perdiendo por la acción de las bacterias del sarro subgingival. Si además notas sangrado al cepillarte, mal sabor o cierta movilidad, conviene valorar el estado periodontal cuanto antes, porque el tratamiento cambia por completo. Puedes ver cómo evoluciona una encía tratada en nuestro artículo sobre el curetaje dental antes y después.
Bruxismo y problemas de mordida
Apretar o rechinar los dientes por la noche genera fuerzas laterales muy intensas sobre el cuello dental. Ese estrés continuado favorece pequeñas fisuras en el esmalte y contribuye a que la encía se retire en los dientes más sobrecargados. Algo parecido ocurre cuando la mordida no reparte bien las fuerzas o hay dientes muy apiñados o volcados hacia fuera.
Otros factores que influyen
- Encía fina de nacimiento: hay biotipos gingivales delgados, con muy poco margen de seguridad.
- Tabaco: reduce el riego sanguíneo de la encía y empeora cualquier problema periodontal.
- Movimientos ortodóncicos mal planificados, que llevan la raíz fuera del hueso.
- Piercings en labio o lengua, que rozan de forma constante la misma zona.
- Cambios hormonales, que aumentan la respuesta inflamatoria de la encía.
Cómo saber si tus encías están bajando
La recesión avanza despacio, así que lo mejor es fijarse en estas señales:
- Los dientes parecen más largos, sobre todo los caninos.
- Se ve un escalón o una franja más oscura y amarillenta junto a la encía.
- Notas un pinchazo con el frío, el dulce o el aire, un síntoma que explicamos a fondo en este artículo sobre la sensibilidad dental y sus causas.
- Se te quedan restos de comida entre los dientes, en huecos que antes no existían.
- La encía sangra al cepillarte o se ve enrojecida e hinchada.
- Al pasar la uña por el cuello del diente notas una muesca.
¿Vuelven a crecer las encías solas?
Conviene ser claro: la encía perdida no se regenera por sí misma. Ningún colutorio, pasta ni remedio casero la hace volver a subir. Lo que sí se puede hacer, y es mucho, es detener el proceso para que no siga bajando y, en casos seleccionados, recubrir de nuevo la raíz mediante cirugía plástica periodontal.
Dicho de otro modo: cuanto antes se diagnostica, menos hay que reconstruir después. Una recesión de un milímetro detectada a tiempo se estabiliza corrigiendo la técnica de cepillado y controlando la inflamación. Una de cinco milímetros con pérdida de hueso ya es otra conversación.
Tratamientos para la retracción de encías
1. Controlar la inflamación
El primer paso siempre es dejar la encía sana. Según el caso, puede bastar con una higiene profesional o hacer falta un raspado y alisado radicular bajo la encía. Si aún no lo tienes claro, aquí explicamos cada cuánto conviene hacerse una limpieza dental según el tipo de boca de cada paciente.
2. Eliminar la causa
Es la parte que más determina el resultado a largo plazo. Aquí entran corregir la técnica de cepillado y cambiar a un cepillo suave, tratar el bruxismo con una férula de descarga, ajustar la mordida cuando hay contactos prematuros o revalorar un tratamiento de ortodoncia en curso. Sin este paso, cualquier solución posterior tiene fecha de caducidad.
3. Injerto de encía
Cuando la raíz expuesta genera un problema estético evidente, una sensibilidad que no cede o riesgo real de progresión, se puede recubrir mediante un injerto de tejido conectivo o técnicas de avance del colgajo. Es una cirugía ambulatoria, con anestesia local, cuyo objetivo es devolver grosor y altura a la encía en la zona tratada. Los resultados son muy estables siempre que la causa esté controlada.
4. Reparar el daño en la raíz
Si la zona expuesta ya presenta desgaste o caries radicular, se restaura con composite para sellar y proteger el cuello del diente, tal y como hacemos en un empaste dental en Valencia. Esto también reduce mucho la sensibilidad del día a día.
Cómo cuidar tus encías a partir de hoy
- Usa un cepillo suave y no lo aprietes contra la encía. La placa se retira con técnica, no con fuerza.
- Cepilla con movimientos suaves desde la encía hacia el diente, nunca en horizontal.
- Limpia a diario entre los dientes con seda o cepillos interproximales del tamaño adecuado.
- Si aprietas los dientes por la noche, coméntalo en tu revisión.
- Deja el tabaco. Es el factor modificable con más impacto sobre las encías.
- Acude a revisión al menos una vez al año, y cada seis meses si ya tienes recesiones o antecedentes de periodontitis.
Cuándo pedir cita
Si has notado que tus dientes parecen más largos, que la encía sangra o que ha aparecido sensibilidad al frío en una zona concreta, merece la pena valorarlo antes de que la retracción avance. Una exploración periodontal completa, con medición de bolsas y radiografías, permite saber si estamos ante un problema de cepillado, una periodontitis activa o una combinación de ambos, y decidir el tratamiento con criterio.
En Clínica Ricardo Sánchez estudiamos cada caso de forma individual y te explicamos qué se puede frenar, qué se puede recuperar y qué mantenimiento necesitarás después. Pide tu cita en nuestra clínica dental en Valencia y revisamos juntos el estado de tus encías.